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TIEMPO ORDINARIO, Domingo XXIII

Evangelio: Mc 7,31-37:

En aquel tiempo, dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos. El, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oidos y con la saliva le tocó la lengua. Y mirando al cielo, suspiró y le dijo Effatha (esto es, “ábrete”). Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían: Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos.

Comentario: ¿Ciencia, magia o poder sobrenatural? El presente texto evangélico puede dar pie para las tres interpretaciones. Puede hacernos pensar que Jesús,  al estilo de los doctores ambulantes de la época, utilizó los recursos de moda para realizar una curación. Recurrió a la saliva porque ellacontenía una extraña eficacia curativa, según la medicina antigua, que particularmente era aplicable a las enfermedades de los ojos. Sin duda alguna que la medicina moderna rechazaría de plano esta mentalidad precientífica. Podríamos constatar, sin embargo, el recurso inmediato y espontáneo a ella cuando nos hemos hecho una herida. Y ello aun cuando estemos convencidos de otros medios más eficaces de curación. Contamos también con suficientes testimonios fidedignos para concluir que la saliva era un recurso frecuente entre aquellos que practicaban las artes mágicas. La tercera posibilidad ofrecida por el texto evangélico nos llevaría a descubrir en este milagro de curación el poder sobrehumano de Jesús.

Una geografía extraña. Quien conozca Palestina, por muy superficial que sea su conocimiento, se verá sorprendido por el cuadro geográfico en el que Marcos sitúa la escena: desde Tiro, a través de Sidón, Jesús se dirige al mar de Galilea pasando por la Decápolis. Dicho de otro modo: Jesús, para dirigirse ar sur-este, primero se encamina a Sidón, es decir, al norte. Si bien es cierto que todos los caminos llevan a Roma, no lo es menos que la ruta adecuada para dirigirse al mar de Galilea no era precisamente Sidón. Si lo presenta así el evangelista es para afirmar que Jesús predicó y actuó hasta en la zona más al norte de Palestina. Marcos utiliza la geografía como vehículo de la teología. Por eso carecen de importancia sus incongruencias en materia de geografía.

Singularidad del milagro. Dijimos al principio que el texto evangélico ofrece indicios suficientes para pensar en artes mágicas. Tendríamos uno en la utilización de la saliva. Otro rasgo característico del presente relato es el gemido lanzado por Jesús ante la presencia del enfermo. También los practicantes de artes mágicas recurrían a los suspiros y a los gemidos como signo del enfrentamiento con el mal para vencerlo.

El método usual seguido por Jesús en la práctica de los milagros de curación fue el mandato directo, la orden inapelable para que el mal o el peligro se alejasen del hombre afectado por ellos. Es signo claro del poder sobrenatural que poseía y del que era consciente. Por otra parte, el mandato directo no excluía el recurso a los remedios naturales o a los métodos utilizados en la época. Creemos que la utilización de estos medios externos pudo estar provocada por otras razones importantes:

a) Era un medio significativo para poner de relieve cómo el poder del taumaturgo pasaba al enfermo. Así se acentuaba que la acción o presencia de Dios no siempre actúa directa e inmediatamente en el hombre. Puede hacerlo a través de las mediaciones más inimaginables. Creemos que este aspecto de la mediación pudo haber tenido mucha importancia a la hora de mencionar estos detalles. De hecho es un modo similar al que utilizamos en los sacramentos.

b) Sorprendentemente, en contra de lo que habitualmente ocurre en los evangelios sinópticos, aquí no se exige ni se presupone la fe para que el milagro de curación pueda realizarse. ¿Se justificaría esta ausencia por tratarse de un hombre sordo y tartamudo? Teniendo esto en cuenta, ¿no podrían significar las acciones de Jesús algo así como la suplencia de las palabras, imposibles en el enfermo por razón de su enfermedad a través de unos signos que infundiesen en el interesado la confianza o fe requeridas? Por mi parte, estoy dispuesto a ayudarte, diría Jesús; debes confiar.

c) Como ampliación de lo expuesto en la letra anterior, no podemos olvidar que se trata de un sordomudo, cuya capacidad intelectual estaba condicionada por esta mutilación nativa. Jesús no quiere hacer magia, solamente quiere dirigirse a la conciencia de aquél  que iba a ser objeto del prodigio. En otros casos bastaban las palabras; aquí, por el contrario, al tratarse de un sordomudo, hacen falta los gestos.

d) En la descripción del hecho ha podido influir decididamente en el evangelista lo anunciado en el AT: Entonces se abrirán los ojos de los ciegos; se abrirán las orejas de los sordos. Entonces saltará el cojo como ciervo y la lengua del mudo lanzará gritos de júbilo (Is 35, 5-6).  Estamos ante un motivo teológico de extraordinaria importancia. El suceso narrado por Marcos tendría entonces sucentro de interés en el aspecto cristológico: Jesús es el Mesías e inaugura por tanto la época dorada de la intervención  última y definitiva de Dios anunciada por los profetas. Lo que ciertamente debe afirmarse con toda claridad es que el centro en torno al cual gira el relato no es el enfermo curado sino Jesús que ha sido su curador.

Signo elocuente. Profundizar en el significado  trascendente del hecho narrado por Marcos (y debe hacerse por tratarse de un pasaje del evangelio, que ya en sí mismo es evangelio), equivaldría a descubrir la transformación radical producida en el hombre cuando Dios actúa en su vida. El ruido ensordecedor de la sociedad en que vivimos ha imposibilitado en el hombre la audición de otras palabras que no sean las suyas. No puede oír las voces que claman  contra la injusticia y la opresión... o las que proclaman la igualdad de derechos para todos y el respeto a los de cada uno. Sólo cuando el hombre escucha la palabra del otro y del totalmente Otro, se siente profundamente liberado. Liberación que llegará entonces también a su lengua. La lengua quedará libre para anunciar al Liberador.

Resulta bien significativo el término utilizado por Marcos para describir la reacción de los testigos de lo sucedido: “...elllos lo publicaban”. El texto griego tiene muchísima mayor profundidad. Utiliza el verbo griego de donde deriva el sustantivo kerygma. Quiere decir que ellos anunciaban el evangelio, el poder liberador de Dios a través de Cristo. Quien ha experimentado la gracia de Dios, su presencia operante en la vida del hombre, debe comunicarlo, hacerlo extensivo a los demás para que también ellos busquen esa misma gracia liberadora. Ya en el AT esta reacción ante la gracia experimentada era considerada como una obligación sagrada e ineludible: “Que lo digan los redimidos de Yahvé, aquellos que él ha redimido del poder del adversario...” (Sal 107,2).

Felipe F. Ramos

Lectoral

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