RESTAURACIÓN

Los objetivos del Plan Integral de Conservación y Restauración de la catedral leonesa trazados en una primera fase para el periodo de 2006 a 2009, encuentran continuidad en el actual convenio, de 2010 al 2013. En el mismo, el objetivo es proseguir la restauración de una parte de sus magníficas vidrieras, así como el material endémicamente más débil, que casi como paradoja resulta ser la piedra, actuando sobre elementos voladizos de la fachada norte y el remate de la torre de las campanas.

 

Las vidrieras

 

En la catedral de León -la más francesa de las hispanas- se produce un perfecto maridaje entre la audacia de la arquitectura gótica y el refinamiento de su decoración monumental. El visitante, una vez en el interior, quedará atrapado en la atmósfera creada por los más de 1800 m2 de vidrieras, que traspasan de luz multicolor los muros. Tanta belleza, sin embargo, paga el alto precio de su fragilidad.

Si objetivo de la anterior fase fueron las vidrieras de los ventanales altos y triforios de la cabecera -en torno a 440 m2-, así como sus soportes líticos y metálicos, en este nuevo periodo, de 2010 hasta 2013, se continuarán las restauraciones de los ventanales altos de la nave mayor, concretamente los situados sobre el coro y órgano -N XI, S XI y S XII-, con una superficie de unos 116 m2, estando previsto atender también la N XII -la famosa vidriera de la Cacería-, lo que extendería la intervención hasta los 156 m2, aproximadamente.

Garantes del máximo respeto que la metodología aplicada confiere a la intervención son los miembros de la comisión de expertos que supervisa los trabajos, vidrieros y químicos, en permanente contacto con los restauradores y que periódicamente se han dado cita con ellos en León. Dicha Comisión está compuesta por los vidrieros D. Carlos Muñoz de Pablos, D. Joost Caen y D. Fernando Cortés Pizano, acompañados por el químico e investigador del C.S.I.C., D. José María Fernández Navarro, una de las máximas autoridades internacionales sobre el vidrio.

 

Los procesos de deterioro de las vidrieras se resumen fundamentalmente en tres tipos:

Agentes mecánicos

Entre éstos se encuentran los atmosféricos como el viento o el granizo, la acción de las aves, los desprendimientos de material de las zonas altas o elementos voladizos como volutas y gárgolas, y la acción del hombre.

Agentes químicos

Los segundos son motivados por la contaminación y, sobre todo, por el proceso de corrosión que afecta fundamentalmente a los vidrios medievales y renacentistas, motivado por la combinación de los efectos de la humedad con el añadido de cal y potasio, realizado para conseguir la fusión de la arena a más baja temperatura.

En su fabricación y segunda cocción, el vidrio adquiere una capa protectora que, al desaparecer, deja paso a la disgregación. Bajo los efectos de la humedad, algunos fundentes añadidos al vidrio como la cal y el potasio se disuelven con facilidad, creando una solución alcalina que ataca la estructura del vidrio, máxime si dicha capa se mantiene, iniciándose un proceso de corrosión. Esta disgregación se manifiesta mediante pequeños cráteres o cavidades -que pueden agrandarse con el tiempo- en los que se acumulan los componentes del vidrio, dejando un depósito blanco opaco. 

Agentes microbiológicos

También otros agentes físicos y biológicos inciden en la degradación de las vidrieras, principalmente la acción de los hongos.

 

La intervención en las vidrieras se articula en dos fases: una primera de restauración propiamente dicha, a la que siguen medidas de conservación preventiva que ralentizan su deterioro. Todo el proceso es exhaustivamente documentado, pues, a diferencia de otros soportes artísticos y para mantener la esencia de la obra, la actuación sobre las vidrieras debe ser mimética respecto a las partes originales.

 

Medidas de restauración

Tras un examen preliminar y la fijación preventiva de los elementos más vulnerables como las grisallas y vidrios fracturados, los diferentes paneles que conforman los ventanales se desmontan cuidadosamente mediante el desprendimiento del mortero y la masilla perimetrales que los sujetan a la piedra, así como los anclajes metálicos. El traslado de los paneles al taller se realiza en cajas diseñadas específicamente para garantizar la máxima seguridad.

Una vez en el taller, y tras realizar un calco de la red de emplomado y corregir las deformaciones, la elección de los métodos de limpieza más adecuados se determina según los resultados de las pruebas preliminares, partiendo de medios mecánicos -limpieza en seco- de menor a mayor dureza, desde el uso de pinceles suaves al bisturí. La limpieza en húmedo con medios químicos, que van del agua destilada a ciertos disolventes orgánicos, se evalúa y utiliza sólo de forma puntual, evitando siempre el uso de productos químicos tales como ácidos, bases o detergentes.

Las fracturas del vidrio se reparan utilizando una resina epoxídica específica, evitando la sustitución de vidrios rotos y la utilización de plomos “de fractura”. Sólo en caso de pérdida parcial o total de un vidrio se incorporará uno nuevo de características similares al original. Toda incorporación es documentada y los fragmentos sustituidos archivados. Sobre la resina epoxi utilizada para pegar se podrá reintegrar mediante pigmentos mezclados en disolución de resina acrílica en frío. Una vez concluido el proceso de limpieza se colocan los paneles en marcos de latón de perfil en “U”, sujetos con varillas de refuerzo, que mejoran su estabilidad para la nueva instalación.


Conservación preventiva

En el saneado emplazamiento original de la vidriera se sitúa un vidrio de protección laminado y mateado por las dos caras, que pasa a ejercer la función de cerramiento. La vidriera se desplaza unos centímetros hacia el interior, anclada en un sistema de lengüetas que facilita su instalación suspendida, creando un “acristalamiento isotérmico” que permite la circulación de aire en torno a ella. Se evita con ello que la vidriera original actúe de barrera entre el interior y el exterior del edificio, protegiéndola de los efectos de la humedad y la contaminación atmosférica, la condensación sobre el sensible vidrio medieval y los daños mecánicos producidos por posibles impactos. Al exterior, se sustituyen las redes metálicas por mallas de acero inoxidable, que además matizan los brillos del vidrio de protección.

 

La piedra

 

La segunda línea de actuaciones acomete la restauración de las esculturas del pórtico occidental de la Catedral, joya de la escultura gótica hispana necesitada de una urgente consolidación, que se extenderá igualmente a sus muy perdidos revestimientos pictóricos. La delicada tarea ha obligado a extremar los estudios y análisis previos a la intervención. Tras ellos, la primera fase de actuaciones se inició en noviembre de 2008, mediante la preconsolidación para su traslado de las 23 esculturas exentas de las portadas de Poniente, cuyo apeo fue acometido a principios de julio de 2009. Veinte de las veintitrés esculturas fueron instaladas en el claustro catedralicio, mientras que las otras tres pasaron a su temporal exposición en la capilla de San Juan de Regla, en el interior de la Catedral. Acompañó a este apeo un estudio climático comparado, asociándose a los relieves sensores que midieron las condiciones de humedad, temperatura, CO2 e intensidad lumínica en diversos puntos durante 24 meses, entre octubre de 2008 y octubre de 2010. Los datos aportados, necesarios para un mayor conocimiento del comportamiento del material bajo distintas condiciones, serán preciosos a la hora de abordar una metodología de restauración. Estas esculturas se han convertido en protagonistas de una visita guiada que lleva a los asistentes desde las entrañas de la cantera de Boñar hasta comprender el actual deterioro, pasando por los sabios cinceles de los maestros góticos.

 

Junto a este reto, en los próximos meses se centran los cuidados arquitectónicos en los cuerpos superiores y aguja de la maltrecha torre norte, así como en los pináculos y arbotantes inmediatos a ella. Igualmente se está procediendo al saneamiento y restauración de los paramentos y tracerías asociados a las vidrieras objeto de la actual campaña.